
Bogotá Oscura
Las Trabajadoras Sexuales También Merecen una Pensión. El Trabajo en las Calles Merece Ser Reconocido
Por: Cristobal De La Espriella
Durante mi labor social como candidato a edil, encontré historias impactantes en las calles del 7 de agosto, donde había cuadras enteras que acogen a trabajadoras sexuales de todas las edades. Esta zona de la ciudad es un lugar donde, por necesidad, muchas personas comienzan a prostituirse desde los 13 años, “Esta es mi labor hace más de 50 años, es con lo que mi familia ha sobrevivido, ha comido” (Anónimo). Según la secretaría de integración social, para el año 2010 había alrededor de 6.000 mujeres que ejercían la prostitución en Bogotá, en 18 de las 20 localidades de la ciudad. Además, el 90% de estas personas consumen drogas o alcohol para soportar la labor. “Consumo diario para alejarme de una realidad de la que no me apartaré” (Anónimo).
Es impactante ver a mujeres mayores de 70 años en esta labor, y no porque sea deshonra, sino porque se percibe el cansancio; es una edad en la que todos deberíamos disfrutar de nuestras familias y descansar del trabajo. Por otra parte, las mujeres de mayor edad suelen ver reducidos sus ingresos en esta labor, lo que muchas veces no cubre todas sus necesidades. Estas mujeres han vivido sus vidas enteras en las calles como trabajadoras sexuales, viviendo del trabajo diario y cumpliendo con sus responsabilidades, mientras anhelan el progreso de hijos y nietos, más oportunidades, mejor educación y aprender inglés como eje fundamental.
Considero que la sociedad jamás se ha detenido a reflexionar sobre la vejez de estas personas. Muchos las juzgan por ejercer un trabajo considerado deshonroso; otros, solo las ven como fuente de placer sexual. Estoy completamente convencido de que su vejez no es objeto de reflexión para nadie; incluso yo mismo jamás lo había pensado, hasta que me enfrenté a esta realidad. Una realidad que, tristemente, suele pasarnos desapercibida. Según el DANE, en Colombia, para el 2021 casi el 14% de la población tiene más de 60 años, y apenas el 25% accede a una pensión.
El acceso a una pensión en nuestro país es limitado, y los políticos han planteado reformas para garantizarla mediante “el pilar solidario”, que otorgaría una renta de 223.000 COP a los adultos mayores. Esto me lleva a cuestionarme: ¿puede realmente una persona llegar a fin de mes con esa suma? Al final, si una trabajadora sexual recibiera esa renta, sólo podría subsistir por poco tiempo. La reforma propone que las mujeres descuenten 50 semanas por cada hijo que tengan, y que aquellas con ingresos inferiores al salario mínimo, sin empleo, pero afiliadas al sistema de salud, puedan cotizar en el pilar contributivo.
Pensar en estas mujeres, de quienes muchas personas se aprovechan, me lleva a reflexionar sobre cómo los pilares de la “reforma pensional plural y solidaria” consideran a ciertas mujeres, pero las trabajadoras sexuales que tienen muchos hijos tienen distintas patologías y ganan menos de un mínimo, no están contempladas en un sistema pensional que les garantice una vejez digna y tranquila. Frecuentemente, son fundaciones las que les brindan acceso a salud y educación para sus hijos.
Cristobal De La Espriella

Soy Cristóbal de la Espriella, estudiante de sexto semestre de Ciencia Política. Me apasiona la política y todo lo que tiene que ver con procesos de paz y resolución del conflicto armado.