top of page

Contagios al alza, conciencia a la baja

Por: Camila Rodriguez

El 2025 nos recibe con un dato preocupante: los casos de VIH en Colombia están en aumento, y Bogotá lidera las cifras. Según la Secretaría Distrital de Salud, en 2023 se reportaron más de 2.200 nuevos diagnósticos en la ciudad. A nivel nacional, el Instituto Nacional de Salud registró cerca de 15.000 nuevos casos en todo el país, una cifra que ha venido creciendo año tras año, especialmente entre jóvenes de 18 a 29 años y poblaciones LGBTIQ+. 

Las razones detrás de este aumento son múltiples, pero hay una especialmente alarmante: la falsa percepción de que el VIH “ya no es un problema. Los avances médicos permiten controlarlo con antirretrovirales, lo que ha llevado a parte de la población a bajar la guardia. Pero la ciencia, por sí sola, no puede vencer la desinformación, al estigma ni a la negligencia institucional. 

En Bogotá, la prevención sigue siendo un desafío. Las campañas públicas carecen del alcance y la claridad necesarios para llegar a los grupos más vulnerables. Mientras tanto, la educación sexual en los colegios sigue siendo insuficiente o inexistente. Se mencionan embarazos no deseados, pero no del VIH. Se insiste en la abstinencia, pero no se enseña el uso adecuado del condón. Lo que debería ser una política de salud pública termina atrapado entre discursos morales y agendas conservadoras. 

 

Además, el acceso a pruebas diagnósticas y tratamientos no es equitativo. En localidades como Bosa, Usme o Ciudad Bolívar, muchas personas reciben un diagnóstico tardío, cuando el virus ya ha avanzado, no por negligencia propia, sino por las barreras del sistema de salud. En contraste, en zonas como Chapinero o Teusaquillo, organizaciones sociales como Red Somos, Fundación Grupo de Acción y Apoyo a Personas con Experiencia de Vida Trans (GAAT) o Colombia Diversa asumen parte de las tareas que el Estado aún no asume con firmeza: distribución de condones, pruebas rápidas, educación y acompañamiento emocional. 

 

Y aunque parezca increíble, el estigma sigue tan vivo como el virus. Hay quienes aún creen que el VIH es “castigo” o resultado de conductas inmorales, y que solo afecta a ciertos grupos. Esa ignorancia no solo discrimina: también mata. Porque cuando alguien teme hacerse la prueba por miedo al rechazo, o cuando una persona es despedida por ser VIH positivo, el problema ya no es el virus, sino la sociedad. 

Hoy, hablar de VIH no debería ser un tabú, sino un acto de responsabilidad colectiva. Necesitamos campañas más ambiciosas, una educación sexual realista y políticas públicas que dejen de tratar el virus como un tema marginal. Necesitamos, sobre todo, dejar de culpar y empezar a cuidar. 

El VIH puede ser indetectable, pero la indiferencia no. Cada nuevo caso es un síntoma, no solo de transmisión, sino de abandono institucional y social. La pregunta no es por qué están aumentando los contagios. La pregunta es: ¿cuánto más vamos a esperar para actuar? 

Camila Rodriguez

Editor! 2.png

Soy Camila Rodríguez, estudiante de séptimo semestre de Narrativas Digitales con opción en Periodismo y Diseño. Me apasiona contar historias que conecten, y disfruto tanto del fútbol y el cine como de organizar planes y eventos para mis amigos y mi familia.

bottom of page